Relatos

Imagínate odiar a alguien de esta manera, no parece posible almacenar tanto rencor y no sucumbir ante la debilidad humana. 

Maldita sea aquella luna llena que nos iluminaba…

¡No! ¡No tiene sentido! Todo es sangre… No hay colores, no hay vida… Todo se muestra púrpura, los bastoncillos están derramados en el suelo, y nadie me responde… Las sirenas me taladran los oídos, y el murmullo incesante de la multitud me deja inerte.

El reloj empezó a ir hacia atrás, mi memoria no quería darse por vencida, y no me revelaba los detalles del suceso. Aquel sonido de motocicleta… ¡No! ¡Otra vez no! Ese malestar que me sube por la cadera… Necesito volver a nacer de nuevo, necesito descubrir el porque de lo que hago, y sobre todo, porque lo hago.

Incremento mi velocidad y me convierto en un monstruo del movimiento.

Ahora todo esta mejor… Ya no percibo ese color púrpura, ahora simplemente es rojo, como debe de ser la sangre…

Otro fogonazo de realidad me aturde de nuevo, otra vez ese odio descontrolado me sube por las arterias hasta llegar al corazón. Y aquella luna maldita sigue ahí arriba, escapando de las desilusiones pero viendo como me caigo.

Por el amor de Dios… Esto no tiene ningún sentido, esa gente no me encuentra, y no pude haberlo hecho de una manera más simple.

Un momento… ¿Qué es lo que hice de manera tan simple…? Por favor, no me hagas más esto, dime de donde sale toda esta maraña de recuerdos…

¡No! ¡No lo vuelvas a hacer! No puedes controlarlo todo como si fueras el amo de la casa… Yo estoy al mando, no es necesario tu mandato.

Bastante tiempo atrás yo era normal, una persona, un peatón más de la vida. Ahora esto se me esta escapando de las manos.

Y otra vez vuelve el odio y la luna.

Ahora lo empiezo a ver. Tú lo hiciste. Tú pusiste aquel cuchillo en mi mano y lo hundiste sobre su pecho.

Oh Dios Mío… ¡Creí que éramos amigos! Esto siempre fue un trabajo compartido, en ningún momento te di la espalda, siempre estuve contigo.

¿Por qué no me lo consultaste antes de hacerlo? Maldita sea, ahora ya no hay marcha atrás… Necesito volver a sucumbir ante mi debilidad, adelante, alcánzame esa bolsa de emociones.

De nuevo, me sumerjo en un lugar desierto lleno de espejos.

Ahora estamos en paz, o al menos eso espero. Pero maldita sea… Debiste haber esperado, no merecía morir así. Por lo menos nunca sabrán que hemos sido nosotros, nunca nos encerrarán.

La luna… Sigue ahí arriba… ¿La ves? Es tan bella… ¿Cómo pudiste querer acabar con todo? Sigue mirándola, todo se terminó, esta misma noche marcharas con todos tus recuerdos y pasiones. Y podremos seguir caminando sin compartir lo que nos separa.

Por fin me voy a casa, ya no hay nada que temer, mi conciencia esta limpia. La luna esta orgullosa de mi, y se que nunca me dejara caer. Fue el quien lo hizo, yo intente impedírselo, pero era imposible, el me manejaba, el controlaba mis impulsos.

Pero ya se ha ido, y nunca volverá.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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