Relatos

Descorrí la cortina y me encontré ante la inmensidad, observé el vacío, y no vi más que el lúgubre paraje que día tras día me observaba impertérrito. Quise gritar, pero hasta la voz me había abandonado.

Fue entonces cuando la vi, estaba tendida entre algodones, y no pude más que sonreír mientras dos lágrimas bajaban quemando mi rostro. El cielo de repente se me antojo oscuro, lleno de cavidades insondables, pero nada era lo que yo quería que fuera.

Mientras tanto, me seguía observando, y ya no sabía si la imaginaba o era real. ¿Qué es real? Fue lo que me pregunté… Nunca iba a poder saber si era real o no lo era, nunca había sido capaz de diferenciar esos conceptos.

Una corriente abrió de repente el ventanal, y el aire golpeó mi rostro con la violencia de una tormenta, frío como el hielo, cortante como el más afilado de los cuchillos. Creí que mis lágrimas se habían congelado a medio camino, pero me sorprendieron cuando sentí el salado sabor en mi boca.

Mientras tanto, mientras los elementos incidían contra mi, ella seguía ahí, al borde del abismo, observándome, estudiando cada uno de los movimientos que yo era capaz de realizar.

Yo la miraba, y nada más fui capaz de sentir que desasosiego por no poderla tocar, pues sabía que al acercarme se desvanecería ante mis ojos, con la consistencia de un suspiro.

No pude más, y me acerqué con paso inseguro hacia ella, yo volaba a través de la noche, y el agua y viento ya no eran perceptibles. Entonces llegué junto a ella, y nada cambió, ella seguía mirándome, pero en la cercanía pude ver que sus ojos estaban derramando unas lágrimas amargas, traslúcidas… Quise enjugárselas, pero no pude.

Comprendí entonces que jamás iba a poder tenerla, y me di la vuelta resignado.

Me comencé a desvanecer, y contemplé como mi cuerpo se iba convirtiendo poco a poco en semillas del tiempo. Ella mientras tanto seguía llorando, contemplando como me convertía en polvo.

Acabé finalmente volando con el viento, convertido en su siervo una vez más.

Nunca más volví a verla, ya no era posible, ella estaba llorando, yo ya no podía hacerlo…

Desperté del sueño, y el sueño me venció de nuevo…

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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