Reflexiones Relatos

Por cada vez que gritas muy alto, alguien escucha muy bajo. No es que sea indiferente, es que el silencio es una circunstancia del sonido. Por cada vez que estar solo está justificado, hay miles de situaciones que ponen a prueba tus oscuras convicciones. Fue el hecho de sostener la mirada al vacío el que desestabilizó tu concepto de la muchedumbre.

Por cada vez que el hombre se despierta, alguien secuestra sus soliloquios. Entrenado en captar como águilas lo sórdido del día a día. Parásitos que circulan entre tu ropa, mejorando la perversión social. Por cada vez que descubres un nuevo dolor, algo te dice que de entre todas las mentiras, esa será la primigenia. El baile de la noche no conoce límites, y la conciencia llora en un rincón.

Por cada vez que el instinto paga su peaje, algo se destruye en algún lugar. Bajos los párpados, la sed de interacción consume cada sueño prohibido. La rueda de los hombres gira entre cuerpos que se tocan, haciendo del orgullo un juguete. Por cada vez que te descubres tiritando, hay quien intenta mentir al sol. Tiempo que huye en la barra de algún bar, la música tan alta que pensar es un accesorio.

Por cada vez que se firma una postal, hay cientos de ellas que van sin remitente. Esa persona se acerca a ti, y te dedica mil palabras que nunca serán pronunciadas. A ti, que sabes que estás solo, que nunca te hablarán mientras eres tú. Por cada vez que levantas la vista, todas las personas se sienten rodeadas. En la búsqueda de la compañía, es mejor caer que dejarse levantar.

Por cada vez que un lamento te llama, alguien ha ahuyentado su inocencia. Y llora sin atreverse a decirlo, como si al final fuera por su culpa. Temblando está el semblante, con la pretensión de encontrar algo tangible. Por cada vez que escapar es una opción lógica, algo sugiere que permanecer tiene su encanto. Y vagar se vuelve vulgar, cuando descubres que en otro lugar alguien se condena.

Por cada vez, sí, por cada vez. Ojalá esas veces fueran solo una vez. Entre tantas cosas que se cruzan, tú, silenciosa sombra, no haces más que desaparecer. Por cada vez no, por cada vez que se evita, da igual como y donde, alguien necesita vivir un momento, o dos. Tú, que huyes con dirección al miedo, hablas con el que menos sabe entender.

Por cada vez que no es vez, vuelves a tu cama cabizbajo. Por pensar demasiado en que quizá todos están solos, o tal vez sea todo mentira. Tanta danza que se termina, en una sola vez que te esquiva. Hubo una vez, una al menos por cada vez, que saber fue innecesario, mirando con pena a los que ríen.  Por cada vez, y esta vez sí, que crees conocer algo, existe algo que te deja ser nada.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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