Reflexiones

Lo contraproducente es hablar, no pretender que te escuchen. De un modo subrepticio, todos quieren, sienten, son. Firmemente, sin embargo, atraen la ausencia de cambio. Encajan en el orden, atrapados en una ilusión de caos advenedizo.

Sin más, afean el silencio. Se aferran al tumulto traicionados por dentro. Padecen males mundanos, aunque aspiran a ser algo más que mezquinos. La soberbia les adelanta, no son capaces de enfrenarse a su falta. Al no querer. Al no sentirse.

Tristes, furibundos, soliviantados. Eso y mucho más les deja el amanecer a su paso. Casi sin mirar, sin siquiera pretenderlo, uno piensa que no existen caminos, sino hogares. Se alejan del sonido, de todo. Se acercan a sí mismos, encuentran rincones vacíos.

Los hay que ya no tienen, y sin embargo pueden. Están rodeados de soledades. De lugares y desengaños.

Nadie tiene lo que es, todos son lo que les gustaría imaginar.

¿Quienes? Quizá todos y todas. Quizá estamos reunidos en un sitio oculto, donde no llegan las heridas. Quizá ninguno, y no queda nadie que lo lea.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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