Relatos

Una mirada choca estrepitosamente contra un muro infectado con miles de virus.

No ceso en ese empeño privado que me da el dolor. ¿No es cierto que cuando me arranco un brazo lo sigo sintiendo?

Mi cavidad, esa destinada a albergar ese estúpido músculo que tiene las pelotas de llamarse corazón, esta empezando a darse cuenta de que no tiene nada dentro.

El tiempo no perdona. No esta en sus planes conceder disculpas.

Necrosis. Insectos alimentándose de lo que antaño fue algo por lo que valía la pena velar.

No puedo. No puedo mirar al sol sin derretir mi retina.

Y si, mi lado preferido de la luna es el que esta del otro lado. Oculto. Inalcanzable.

¿Aburre? ¿Duele?

Toca joderse. La gente siempre dice que evitemos el dolor.

Y yo digo. ¿Quién coño es capaz de hoy sentir alegría?

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

Entrada anterior

Entrada siguiente

Deja un comentario