Reflexiones Relatos

Me gustaría evitar que el sol brillara hasta ahogar las flores. Me encantaría poder mirar al norte sin ver el sur.

Se que sobran las comas, que faltan los renglones. Que tenemos tiempo, que odiamos pensar en ello. Que tener a alguien con quien hablar es reconfortante, que sincerarse duele. Que jugar al reality-show es patético, que nos sobran los motivos para obviarlo.

Que te quiero, que te necesito. Que sin ti no podría erigirme ante nada. Que no existe nadie mas valiente que tu. Que eres la persona más fascinante que conocí en la vida. Y en la muerte dudo que vaya a conocer a nadie.

Que soy un poco idiota, que a veces lo se, y otras no.

Que ahora soy más feliz, que ahora me siento alguien, que todo es gracias a ti. Que he llegado al final del laberinto y no me importa donde este la salida. Ni la entrada. Solo que tu estas dentro conmigo.

Ojala no haya entrada. Ni salida. Ojala el sol deje de brillar porque no lo necesitamos ni a el ni a nada. Ojala desaparezcan los puntos cardinales, son tan inútiles que no saben que todos terminan en ti.

Y sobre todo, que mañana y el resto de mañanas hasta la ultima noche te diré “te amo” tantas veces seguidas que me pedirás que deje de repetirlo. Pero como siempre, estarás ahí para ponerme un dedo sobre la boca, decirme que todo va bien, y apretar tus labios contra los míos.

Y todo dejara de importar. Porque en realidad nunca importó.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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