Reflexiones

La decadencia esta ahí fuera. Podemos negarlo, podemos tapar la boca con ambas manos, podemos gritar y no verlo, podemos ser felices, de plástico, de células o de color gris.

Esto es la decadencia.

Cada uno de nosotros somos un vacío inexpresivo, incapaz, ignorante. La única salida es hipócrita.

No hay escapatoria. Aun así tenemos el optimismo de negarlo, tenemos la esperanza de hablar de cambio sin sufrirlo.

Somos dueños de un mundo podrido desde las entrañas. Nos preocupamos de estupideces intrascendentes que poco mas importan que un suspiro.

Hablamos de nuestra propia verdad, nos apoyamos en un conocimiento falso de la realidad, etéreo.

No, no se cual es la verdad, no existe.

Nunca existió. Pasamos nuestras vidas buscando algo camaleónico, insustancial, inerte.

Nuestra soberbia nos impide enfocar. Desde la ética primitiva hasta la moral actual.

Nos movemos dentro de la decadencia inherente a nosotros, luchamos para evitar la apoptosis. No es necesario el cambio social, el camino ya esta marcado.

Hagamos un autoregistro, y seamos sinceros con nosotros mismos.

Tú eres el único que te va a acompañar hasta la tumba. Solo tú sabes lo que sientes. Solo tú puedes hacer algo para cambiarlo.

No, hoy no tengo valor para nada. Hoy, simplemente, quiero gritar que no quiero llenar la pared de sesos.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

Entrada anterior

Entrada siguiente

Deja un comentario