Relatos

Paseando por entre un sinfín de tumbas abiertas, me sorprendí contemplando tus ojos verdes y claros mientras olvidaba los cipreses que me rodeaban. Cientos de preguntas vieron una respuesta y otras tantas se mostraron ahora absurdas.

Esta vez tú aliento dulce y sincero, sencillo y carismático, honesto y calido estaba ahí, muy cerca de mí, susurrante y apaciguador, demostrando que podríamos construir un templo si esa fuera nuestra meta.

Me preguntas por una meta. No se cual es la meta. Porque no me preocupa que haya una. Solo que mientras llego sea agarrado a tu mano, suave y experta.

No existe el problema que sea capaz de derrumbarte, no existe razón para tener miedo mientras estés a centímetros o a kilómetros de mí.

Cascadas de desaliento me reptaron por las entrañas, y a pesar de todo, siempre supiste encontrar el camino por el que llevarme, escuchando y demostrando que si algo es importante para uno, es importante para los dos.

Después de todo, aprender es el motivo de mis pasos. Pasos que solo lo son si se acompasan con los latidos de tu corazón. Dando cordura.

Hay muchas cosas que querría dejar escritas, momentos en los que Tú y tu semblante lleno de paz fuisteis los protagonistas y mis demonios el villano cruel y sanguinario que nunca llegó a ver la luz del sol.

Porque soy frágil, inadaptado y errático. Porque no se como mirar a través de los estereogramas, siempre lo veo todo en dos dimensiones.

Tú eres mi tercera dimensión. El ultimo manantial de agua pura sin contaminar.

Y cada día que pasa es un día más que, a tu lado, es como en mis sueños me imagino el cielo.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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