Relatos

Y entonces puedo vomitar miles de miradas sin pupila.

El aliento de la vida me golpea el rostro, y mientras tanto, esa guitarra llora sola en el rincón.

El suelo esta salpicado de gotas de perfume, evaporándose en forma de zigurat, con colores invisibles, danzando al son de notas apagadas.

Mientras tanto…

Cierro el libro sin marcar la pagina. Continuo con el semblante entre las sombras, callando para otorgar. Otorgando para callar.

No pude hacer más. Sellé con lacre, tan parecido a la sangre, y me olvide de que tenía que recordarlo.

Hubo una carga de hedor, un disparo de muñecas de fantasía, un ruido de porcelana.

Y entonces… pude vomitar hasta terminar con el brillo de los ojos.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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