Relatos

Deslizando los pies por encima de una superficie llena de tierra y bacterias. Interpretando cada estado como dictaba el proceso de las emociones. Las propias, por supuesto.

Se podría decir por tanto que sonreír era obligación del momento, al margen, claro, de la descomposición que rodeaba el mundo.

Cuatro tonos, y alguien descuelga el teléfono. Hola, se escucha en la lejanía atormentada por interferencias casuales. Llamaba por la reparación a la que ayer nos referimos en nuestra reunión. Claro, como no, pase por mi despacho en unas horas y los problemas que su cabeza alberga se verán resueltos antes de que pueda notarlo.

El teléfono emite un sonido lastimero mientras se cuelga.

Sin demora, la espiral cobra vida y el despacho se materializa en el acto. No hay nada que llame la atención, salvo, quizás, el propio hecho de que no haya nada.

Notas musicales surcan el ambiente pausado, y a la vez que la atención se centra en dicho sonido los ojos comienzan su búsqueda por la escasa extensión que representa el habitáculo en busca de una fuente que tenga todas las papeletas de ser el origen de los decibelios.

No hay suerte, vaya.

Con todo, la sensación de bienestar prometida acude rauda y se instala en el interior. Sin apenas hacer ruido.

La mesita de noche esta a la derecha, a unos centímetros del tacto. Yace sobre ella un cuaderno cuyas tapas incitan a su exploración.

“Deslizando los pies por encima de una superficie llena de tierra y bac…”

Stop. Algo no va bien. Es obvio que la hoja tiene una incisión en forma de media luna en su parte superior izquierda.

El análisis detallado de la incisión antes referida no produce fruto alguno, siendo la frustración la sensación experimentada en primera instancia.

La naturaleza cíclica se apodera de todo. Sin dejar rastro de su paso. Se concluye por tanto que en manos del sujeto experimental está la toma de decisiones propias y la alteración del orden establecido.

Del libre albedrío.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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