Relatos

Se abre una brecha en el espacio. Una nada absorbente que priva a la naturaleza de sentir emoción alguna. Un pasillo destruido, carente de todo, donde no brillan ni los ojos.

Pero, maldita sea, removiendo las vigas encontramos una vela medio consumida, a la que nos agarramos como si fuera de oro y la prendemos gritándole que se encienda.

Morir es una forma de vivir, un cambio que opera en la mente. Que dice “no todo esta perdido, hay algo por lo que luchar”.

Por fin parece que te atreves a hacer de tripas corazón, a hablar de inmortalidad y decepción. Piensas que te va a consumir, pero descubres que te da fuerza. No alardeas de nada, solo quieres renacer donde estabas antes.

De morir.

El aire parece que no quema, te dejas de plantear si naces para vivir. O para morir. La balanza se rompe en mil pedazos, siendo esta la respuesta a tu pregunta de la necesidad de tener una.

Nace un estigma en tus manos que te recuerda para que has venido. Ahora si. Ahora hay sangre por las arterias.

Te lanzas, sabes que no hay caída.

Y aunque la hubiera, no tienes miedo de pedir ayuda.

Hoy ya no.

Personaje que nace en la década de los 80 y se preocupa, sobre todo, por las cosas que no tienen demasiada importancia. Psicólogo de formación, fotógrafo de profesión, cineasta de ambición.

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